"¿Acaso no podría decirse "yawar rumi", piedra de sangre, o "puk´tik, yawar rumi", piedra de sangre hirviente?" J.M. A.



El cruzamiento entre culturas del que trata Todorov, en su ensayo así titulado, postula las diferentes reacciones frente a lo extranjero, tanto en el punto de la xenofilia como de la xenofobia; ésta realidad adquiere un matiz político y económico, en el contexto andino descrito en las obras analizadas, por el papel de las autoridades, tanto gubernamentales como eclesiásticas, e incluso por los medios de comunicación en el caso de la obra de Scorza, que juegan un rol contradictorio con respecto al bienestar de la población autóctona: los intereses que representan dichas instituciones son los de una clase social dominante y extranjera, lo que manifiesta no solo un alto grado de xenofilia, sino llega a parámetros de repulsión por las identidades indígenas locales. El papel de la milicia, en este sentido, representa la manipulación a la que es expuesto el indígena en relación a los deberes y derechos que esta institución impone, siendo o no miembro de un regimiento, en una sociedad que no lo contempla más allá que como una fuerza de trabajo; esto desencadena el enfrentamiento entre miembros de una misma nacionalidad indígena, especialmente en lo que respecta a conflictos de tierra y provisión de productos de las grandes haciendas, aspecto que se inscribe como motivo fundamental de las dos novelas.
“…“El pecado original transmitido de la Colonia a la República es haber querido construir una sociedad y una economía peruana sin el indio y contra el indio.” Por enésima vez releyó el prólogo de Mariátegui al Amauta Atusparia de Reyna.” M.S.

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